Voy a escribir varios post con la evidencia actual del compromiso de la pandemia de coronavirus (SARS- CoV-2) en los pacientes con enfermedades hepáticas.

Las enfermedades hepáticas no figuran en los trabajos actuales cómo un factor de riesgo, aunque los pacientes que presentaron elevación de las transaminasas, plaquetopenia y disminución de la albúmina se asociaron a mayor mortalidad. Parámetros de laboratorio que están frecuentemente afectados en los pacientes con enfermedad hepática avanzada.

No queda claro aún si eran pacientes que tenían enfermedad hepática previa o fueron signos de una infección más severa.

Pacientes con hepatitis B son muy frecuentes en China y Europa y aparentemente no parece influir en la evolución de la infección por coronavirus.

Por otro lado tampoco queda claro si los pacientes inmunosuprimidos cómo los que presentan hepatitis autoinmune o trasplantados tienen más riesgo, ya que gran parte del daño pulmonar no se debe tanto al virus sino a la respuesta inflamatoria exagerada del paciente o “tormenta de citoquinas” cómo también se la llama. Al tener éstos inmunosupresión, la respuesta inflamatoria podría ser menor y más favorable. Pero todavía no hay nada concluyente.

En cuanto los pacientes con cirrosis, se há visto que aquellos que presentaron gripe común se pueden descompensar. No se sabe si lo mismo pasa con éste virus.

La vía biliar presenta el receptor ACE2 que es el sitio dónde se une el virus. Esto podría explicar por qué se elimina a través de materia fecal.

Debido a que la información no es clara actualmente, se recomienda que los pacientes con enfermedades crónicas del hígado se mantengan cómo pacientes de riesgo y se tomen los cuidados correspondientes a ésta población.